Motores gasolina:
Los motores de
gasolina, también conocidos como
motores a cuatro tiempos de Otto –en honor a su creador-,
son aquellos que funcionan con una base termodinámica que se encarga de
convertir la energía química de la ignición, provocada por la mezcla del aire y
el combustible, en energía mecánica. De esta manera, el vehículo obtiene la
energía necesaria para realizar sus movimientos.
Tal y como hemos
mencionado en el párrafo anterior, los
motores gasolina funcionan en ciclos de cuatro tiempos que
se podrían clasificar, a groso modo, de la siguiente forma:
- Fase
de admisión: la
válvula se admisión se abre, lo que permite que la mezcla de aire y
combustible fluya hacia el interior de los cilindros.
- Fase
de compresión: durante
esta fase, la válvula se cierra y el pistón asciende para comprimir la
mezcla.
- Fase
de explosión: las
bujías originan la chispa necesaria para producir la explosión y el
descenso de los pistones.
- Fase
de escape: la
válvula de escape se abre y los pistones se elevan para expulsar los gases
quemados hacia el exterior.
Por lo general, los
motores diésel son principalmente empleados en medios de transporte que
requieren una dosis extra de potencia y que están pensados para una mayor carga diaria de trabajo, como vehículos
industriales, de carga, maquinaria, medios aeronáuticos, etc.
No obstante, desde
que este tipo de motores naciera de
la mano de Rudolf Diésel en 1893, la tecnología se ha extendido también
hacia medios de transporte particulares, llegando actualmente en España a
superar en número a los vehículos que funcionan con gasolina.
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